La baraja tradicional española utiliza símbolos latinos como palos. Como baraja latina que es (al igual que la italiana), se organiza en cuatro palos muy similares a los del tarot italiano: oros (monedas), copas, espadas y bastos (o corazones). Algunas barajas también incluyen dos comodines (jokers).
Los naipes o cartas están numerados, pero a diferencia de la baraja anglo-francesa estándar, la número 10 es la primera de las figuras (en lugar de una carta con diez símbolos de cada palo). Así que cada palo sólo consta de 12 cartas. Las tres figuras de cada palo son las siguientes: la sota (paje o jack, con el número 10 y equivalente a la J anglofrancesa), el caballo (o caballero, 11 en la baraja anglofrancesa y que sustituye a la Q de esta baraja; nótese que la baraja de tarot tiene tanto una reina como un caballo de cada palo, mientras que la anglofrancesa utiliza la reina, y la española, el caballo), y finalmente el rey (número 12 y equivalente al K anglofrancés). Sin embargo, la mayor parte de los juegos de cartas españoles se practican con cuarenta cartas, y los 8 y 9 se retiran, como ocurre en la baraja italiana tradicional.
El marco que rodea a las figuras tiene una señal que distingue al palo, para poder verlo sin mostrar todas las cartas. Las copas tienen una interrupción, las espadas dos, los bastos tres y los oros ninguna. Esta marca recibe el nombre de “pinta” y es el origen de la expresión “qué pinta tiene”, que se usa para referirse al aspecto de una persona.
La baraja siempre se ha considerado como parte de la tradición ocultista de muchos países latinoamericanos, aunque actualmente sigue utilizándose ampliamente en juegos de cartas y de azar, especialmente en España, donde apenas se usa la baraja anglofrancesa. Entre otras referencias, podemos encontrar la baraja en la obra Cien Años de Soledad, de Gabriel García Márquez, y muchos otros ejemplos de literatura latinoamericana. Esta baraja no sólo se usa en España, sinotambién en muchos otros países donde España tuvo colonias, como México, Argentina, gran parte de Hispanoamérica, Filipinas y Puerto Rico. Entre los muchos juegos que se practican con estas cartas podemos destacar el mus (un juego de competición terriblemente popular, de origen vasco), la brisca, la pocha, el tute (con todas sus variantes), el guiñote, la escoba (un juego de engaño), el julepe, el cinquillo, las siete y media, el truc o truco, el cuajo (un juego de formar parejas procedente de las Filipinas), el jamón, el tonto, el hijoputa, el mentiroso, el cuco, el chinchón, las parejas y las cuarenta (basado en robar cartas y que es juego nacional en Ecuador).
En España, los juegos de origen anglo-americano como el poker y el blackjack se practican con la baraja internacional de 52 cartas, conocida como baraja francesa o baraja de poker.